Agencia Reforma

El Hospital Shriners para Niños en Galveston, Texas, cuenta con un espacio más para uno de los menores que resultó quemado tras la explosión en Hidalgo, pero debido a sus críticas condiciones, aún se evalúa quién podría ser trasladado.

“El hospital de Shriners está lleno. Hasta anoche quedaba un espacio”, indicó Virginia Sendel, creadora de la Fundación Michou y Mau.

Pocos días antes de la explosión en Hidalgo, ya habían enviado a dos niños quemados. Después fueron trasladados Alan Hernández, con 85 por ciento de quemaduras, y Emmanuel Mendoza, con 80 por ciento de quemaduras, quienes resultaron heridos en este siniestro, explicó Sendel.

Agregó que se tenía planeado trasladar a José Enrique Reyes, de 17 años, pero falleció.

“Estaba programado, lo estabilizaron, pero después se desestabilizó. El quemado no tiene palabra de honor, se puede ir para arriba en un segundo, y en otro se baja. Este chico entró en paro y falleció. Estaba en el Hospital General de Pachuca”, dijo.

Sendel indicó que actualmente se evalúa la posibilidad de trasladar a un menor de 17 años internado en el Hospital de Traumatología y Ortopedia Lomas Verdes del IMSS.

“Está muy quemado, pero es un chico fuerte que no ha tenido paros respiratorios”, comentó.

También se analiza la posibilidad de trasladar a un menor que se encuentra en el Hospital General de Pachuca. En tanto que el menor hospitalizado en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE está muy grave y tiene mas del 95 por ciento de quemaduras, mencionó.

“Eso no lo decidimos nosotros, eso lo decide el doctor que lo está tratando. Sobre todo es Shriners quien decide si lo acepta o no lo acepta. Ellos son los expertos. Depende de cómo está su estado. En primer lugar, para que lo acepten en Shriners tiene que ser un quemado que esté en riesgo. Cuando un chico ya entró en paro respiratorio es muy peligroso que lo suban a un avión. Depende de las condiciones que garanticen el traslado y que haya lo puedan sacar adelante”, detalló.

Señaló que los dos menores que ya están en Galveston están delicados, en estado crítico, pero estables.

Advirtió ue en México hay pocos hospitales que puedan atender quemados, mientras que el Shriners tiene un presupuesto muy grande e instalaciones y equipo que cuestan “una fortuna”.

“El paciente quemado es el más caro y el que más sufre. Para Shriners, un niño de 50 por ciento de superficie corporal quemada tiene un costo, su atención, de medio millón de dólares.

“Un niño con 90 por ciento de superficie corporal quemada tiene un costo de un millón de dólares. Estamos hablando de cantidades de dinero que no tenemos en nuestro País, nada más para la atención de quemados. Es un presupuesto brutal el que da Schriners para ayudar a los niños en forma gratuita”, destacó.

Sendel afirmó que la Fundación Michou y Mau, con el apoyo de Shriners, ha salvado a 2 mil niños quemados durante dos décadas.